El
éxodo de los Nez Percés
"Los
blancos contaron sólo una parte, la que les placía. Dijeron muchas
cosas falsas. Sólo sus mejores proezas, sólo los peores hechos de los
indios; eso es cuanto ha contado el blanco."
Lobo Amarillo (Nez Percé)
Estas palabras
de Lobo Amarillo, podrían aplicarse, no sólo a los Nez Percés, sino a
cualquier nación india, desengañada por el trato recibido del hombre
blanco y de cómo éste tergiversaba los hechos a su conveniencia.
Los
Nez
Percés,
no fueron desde luego una excepción y recibieron una amarga recompensa
por la ayuda que prestaron en 1805 a los Capitanes Meriwether Lewis y
William Clark y a sus hombres, comisionados por el Gobierno del
Presidente Jefferson, para, partiendo de Wood River, cerca de San Luis
y subiendo el Missouri, llegar hasta el Pacífico, explorando los
nuevos territorios.
Cuando les
dieron la bienvenida, junto al río Clearwater, los
Nez
Percés no sólo
facilitaron provisiones a los expedicionarios, sino que les guiaron a
través de las Montañas Rocosas, cruzando el mítico Lolo Pass, para que
prosiguieran su viaje hacia el oeste.
Paradójicamente, en 1877, los Nez
Percés cruzaban el Lolo Pass,
huyendo del Ejército, en un intento desesperado de llegar al Canadá,
en busca de la libertad que se les negaba en sus tierras nativas.
El principio
de este éxodo, tiene lugar en 1855, cuando el jefe Old Joseph, rechaza
el ofrecimiento del Gobierno de trasladarse a un territorio destinado
exclusivamente a los Nez
Percés, que no podrían abandonar bajo ningún
pretexto.
Pese a que
algunos jefes se avinieron al trato, Old Joseph, se instaló con su
pueblo junto al río Wallowa. En 1863, hubo un nuevo intento de reducir
los límites de la reserva y aunque, de nuevo, otros jefes cedieron a
los requerimientos del Gobierno, Old Josep, permaneció firme en el
valle del Wallowa.
A su muerte,
en 1871, su hijo y sucesor Joseph, más hombre medicina y político que
guerrero y que se expresaba en inglés con suficiente fluidez, elevó
una petición al Presidente Grant, quien, en Junio de 1873, prohibía
por decreto asentamientos blancos junto al Wallowa. Pese a ello, el
descubrimiento de oro en la zona y ante la presión de los mineros y
colonos que cercaban ávidamente el valle, se promulgó un nuevo decreto
en el que se conminaba a los nez percés a trasladarse a una nueva
reserva. Además, el nuevo delegado del Gobierno, el General Howard, de
talante escasamente nogociador, amenazó a los indios con expulsarles
del valle por la fuerza si no se trasladaban a la nueva reserva de
Lapwai, en un plazo de 30 días.
Comprendiendo
que resistirse a la superioridad numérica de los soldados significaba
el suicidio para su pueblo, los nez percés iniciaron el camino del
exilio, abandonando la mayoría de sus reses y caballos.
Una noche,
mientras permanecían acampados en Rocky Canyon, una partida de
guerreros, disconformes con la política de Joseph, a quien tachaban de
cobarde, abandonaron el campamento y dieron muerte a varios colonos,
en señal de venganza.
Iniciadas las
hostilidades, el Ejército atacó decididamente a la gente de Joseph,
que a base de astucia y valor, burló repetidamente a los soldados,
enfrentándose a ellos en pequeñas escaramuzas, mientras proseguía su
camino, aunque, ahora, su destino era el único posible: huir a Canadá.
Tras
incontables encuentros con los “chaquetas azules”, debilitados y con
los caballos agotados tras mil trescientas millas de marcha, Joseph,
rinde su arma al General “Chaqueta de Oso” Miles, con las palabras “Jamás
volveré a luchar”.
Pese a su
rendición, ninguna de las promesas que se hicieron a los
supervivientes fue mantenida. Chief Joseph, cansado y enfermo murió el
21 de Septiembre de 1904.
Indian Henry
Inicio de página
|